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Abel Pintos estrenó "Universo Paralelo" como "un tributo de mí mismo"

Vida y Ocio 22 de noviembre de 2019
Abel

Abel Pintos, convertido por peso propio en el más taquillero artista argentino, concretó anoche con el estreno de “Universo Paralelo” un primer paso de carácter sinfónico con el que convocó a más de 10.000 espectadores al Movistar Arena para ofrecer lo que definió promediando el concierto como “un tributo de mí mismo”.

En el primero de los tres recitales en ese mismo reducto del barrio porteño de Villa Crespo, el vocalista y compositor bahiense puso sus canciones en manos del arreglador y director Guillo Espel y cantó durante dos horas acompañado por una orquesta integrada por 60 músicos.

La mistura entre los territorios que surcan las músicas académicas y populares suele ser farragosa, a ello poco han aportado los festivales que hicieron ingresar a voces famosas al Colón y el encuentro casi nunca es tal, sino que las canciones se desarman sólo formalmente y se propalan desde otras cuerdas.

Y el “Universo Paralelo” de Pintos no escapó a esa tentación más bien sencilla y amable para con quien fue a escuchar hits, pero también entregó pasajes de mayor riesgo donde el convocante anfitrión lució sus dotes interpretativas.

En esa veta destacó nítidamente el pasaje donde el show tomó distancia y descansó de la dominante atmósfera pop para deslizarse hacia otro umbral en el cruce entre “El sabor del mar” y “Milagro en cruz” e, inmediatamente, en el logrado abordaje de “La llave”.

Cuando “Motivos” había hecho regresar la propuesta al clima más habitual, Abel recordó la pieza por la que conoció la voz de Mercedes Sosa y dijo que necesitaba “tener una buena excusa para hacer una versión de una canción que me costaba abordar”.

Y la aproximación a “Cuando ya me empiece a quedar solo” fue un momento maravilloso para la música argentina construido con rigor y belleza a partir del tema que Charly García (a quien no nombró) registró para “Confesiones de invierno”, segundo disco de Sui Generis publicado cuando el entonces compadre de Nito Mestre tenía 22 años.

Antes y después de esos gestos plasmados tras un trabajo que, según contó el propio Pintos anoche, demandó 10 meses, el espectáculo no se movió demasiado de los cánones estéticos y rituales que le son habituales.

“La familia” -como se conoce a quienes siguen al músico- por ejemplo empezó a levantarse y a hacer la ola y a cantar “olé olé olé olé Abel Abel” apenas cinco minutos antes de las 21.15, horario en que se inició la función y luego tuvo un enorme protagonismo cantando el repertorio e interactuando con el idolatrado convocante.

Fue su voz la que dio las indicaciones previas al inicio de la velada y la que propuso “vamos a divertirnos, a disfrutar y a compartir este ‘Universo Paralelo’” como prólogo a los primeros acordes.

Y luego el autor, de 35 años, potenció esos lazos desde las alocuciones, los comentarios y hasta desde las miradas que llegaban a cada rincón del estadio gracias a dos imponentes pantallas que mostraron al detalle hasta las muecas al momento de esos intercambios.

La propuesta sonora, que incluyó los siempre sólidos aportes guitarrísticos de Marcelo Predacino y de su hermano Ariel, encontró una lograda puesta visual en varios momentos, entre ellos en “Más que mi destino” con un bello clip desplegado en el par de pantallas de fondo.

“En este universo o en otros universos paralelos un concierto no es un concierto si no se pudre un poco”, avisó antes de “Revolución” que cerró la primera tanda de dos bises cada una con lo que la nómina de canciones llegó a 23 y los cambios de ropa acumularon cuatro variantes.

“Universo Paralelo” completará su hasta ahora única saga con dos noches que tendrán lugar hoy y mañana desde las 21 en el mismo estadio.

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