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Pablo Parra seguirá en prisión preventiva imputado por el femicidio de Agustina Fernández

En la jornada de hoy se confirmó la prisión preventiva impuesta por el término de seis meses al hombre imputado por el femicidio de Agustina Fernández, ocurrido en Cipolletti en julio pasado.
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En la jornada de hoy se confirmó la prisión preventiva impuesta por el término de seis meses al hombre imputado por el femicidio de Agustina Fernández, ocurrido en Cipolletti en julio pasado. 

Se trata de Pablo Parra, el propietario del departamento en el que la joven fue brutalmente atacada.

La audiencia había sido solicitada por la defensa para tratar de revertir la medida cautelar impuesta el 23 de diciembre pasado por la Jueza de Garantías. En ese marco, el defensor cuestionó ante el juez de revisión los argumentos que fundamentaron aquella medida cautelar, basados en el peligro procesal de entorpecimiento de la investigación.

Según afirmó la defensa, el imputado colaboró con la investigación desde el primer momento y en los meses posteriores al hecho. Inmediatamente, y en contraposición a esa afirmación, la Fiscalía enfatizó en que todo ese accionar sólo fue desplegado por el imputado para tratar de desviar la investigación.

“Existe prueba de que al momento del hecho el imputado estaba presente en el lugar y en condiciones de cometerlo”, destacó el Fiscal. Seguidamente describió la evidencia de la acusación que -dijo- fue “debidamente valorada por la jueza de Garantías para dictar la prisión preventiva”.

“La conducta desplegada por el imputado durante estos seis meses fue para sostener un robo que no existió”, dijeron los acusadores.

La Fiscalía también planteó en la audiencia la necesidad de incorporar el peligro de fuga como segundo riesgo procesal para sostener la prisión preventiva, más allá del riesgo de entorpecimiento de la investigación que ya había sido reconocido por la jueza de Garantías. El juez Revisor hizo lugar a ese planteo.

A su turno los abogados querellantes adhirieron a lo manifestado por la acusación pública y agregaron los argumentos que, a su entender, podrían poner el riesgo la permanencia del imputado en la localidad si recuperara la libertad durante el proceso.

El padre y la madre de la víctima, presentes en la audiencia, hicieron uso de la palabra antes de que el Juez comunicara la decisión de confirmar la prisión preventiva. El acusado, en cambio, no hizo uso de la palabra, según expresó, por consejo de su abogado.

Los fundamentos

Para confirmar la preventiva el juez de Revisión compartió los argumentos de la fiscalía y la parte querellante. “La fiscalía cuenta con suficientes evidencias para poder darle un fundamento serio a una presunción de culpabilidad”, afirmó.

“El sacrificio de la libertad que implica la prisión preventiva es razonable, en tanto y en cuanto será acotado a los meses que demande realizar el juicio. Y es razonable a los efectos de poder hacer efectivos los derechos de la víctima. Hacer lo contrario sería cometer una grave injusticia”, definió el juez.

Sobre la conducta de Parra durante el proceso, valoró: “El defensor ha hecho un esfuerzo notable para mostrar a su cliente en una actitud de colaboración, que siempre estuvo, que fue entrevistado varias veces, que fue revisado por médicos, que puso a disposición su vehículo y su ADN. Si uno ve esa película, desconociendo todo el entramado previo al hecho, lógicamente puede pensar que está viendo a una persona que colabora con la justicia. Pero cuando se hace un análisis de la totalidad del contexto, de la evidencia, de la relación previa con la víctima, entonces se comprenderá que en realidad, según la hipótesis de la acusación, es una tarea de desvío, de entorpecer el descubrimiento de la verdad, al decir que fue un robo, mostrando una coartada y tratando de desviar la atención del eje central, que es el femicidio”.

Destacó también la necesidad de garantizar “tranquilidad espiritual” de los y las testigos, especialmente de las amigas de la víctima, para que puedan declarar sin temor en el futuro juicio.

Sobre el peligro de fuga, el juez recalcó que “hasta ahora Parra gozaba de cierta tranquilidad, porque con el correr de los días y los meses podía sentir que se iban debilitando las sospechas sobre él. Pero esa tranquilidad ya no la tiene. Hoy tiene una seria acusación de la cual preocuparse. Y esa preocupación, en el plano jurídico y objetivo, con una perspectiva de prisión perpetua, hace que resulte básica y elemental -porque está en la naturaleza humana- la tentación de escaparse”, valoró el magistrado.

“Ponerlo en libertad hoy sería una decisión que atentaría contra el sentido común. La prisión preventiva pretende asegurar su presencia en el juicio y que no entorpezca el proceso. Ya lo entorpeció bastante al comienzo de la investigación y además tiene medios, tiene solvencia económica para escapar”, concluyó.

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