La epidemia olvidada

Opinión 25 de octubre de 2020 Por Dra. María de los Ángeles Sánchez Calvin (*)
Desde 2017 se estableció por decreto que el tercer miércoles de octubre se celebre en la Argentina el Día Nacional de la Lucha contra la Obesidad, con el objetivo de concientizar sobre esta epidemia y los efectos que provoca en la salud.
Obedicidad

El 21 de octubre se conmemora el Día Nacional de la Obesidad, la epidemia silenciosa y olvidada de la que nadie quiere hablar. A través del decreto 330/2017 publicado en el Boletín Oficial, la Argentina tiene el "Día Nacional de Lucha contra la Obesidad", establecido para el tercer miércoles del mes de octubre.

Entre otros objetivos, con la creación de esta fecha se busca instalar la problemática en la agenda pública y, de esta manera, sensibilizar a la población sobre la prevención y la importancia de realizar los controles pertinentes.

La obesidad es una enfermedad mundialmente declarada Epidemia, aunque en la Argentina todavía no es considerada una enfermedad. Reconocerla ayudaría a muchos pacientes permitiéndoles el acceso a la prevención y garantizando el tratamiento oportuno, sostenido y de calidad.

Según datos de Indec y de la Secretaria de Salud de la Nación del 2019, 6 de cada 10 individuos presentan en Argentina sobrepeso y Obesidad y según datos de la 4° Encuesta de Factores de Riesgo, el incremento de su prevalencia ha sido del 74%, siendo que el 61,6 % de los argentinos padecen exceso de peso (25,4 %: Obesidad y el 36,2 %: sobrepeso).

La obesidad es una enfermedad con severas consecuencias si no se trata, nuestra responsabilidad como profesionales que nos formados en salud y nos especializamos en nutrición, obesidad y diabetes es principalmente prevenirla.

Responsabilizarnos y actuar ante el avance de esta epidemia en nuestro país que afecta a niños, jóvenes y adultos. Según FIC Argentina y Unicef en el trabajo de investigación que realizaron del 2007 al 2012 sobre la epidemia de la obesidad en esta población El sobrepeso en adolescentes aumentó de 17,9% a 27,8% y se vio que los adolescentes de nivel socioeconómico más bajo tienen un 31% más de probabilidades de sobrepeso respecto a los adolescentes del nivel socioeconómico más alto.

En este contexto, para luchar contra la epidemia de obesidad y sus enfermedades asociadas, la responsabilidad individual no es suficiente. El papel de los gobiernos es fundamental y este es el día en el que se solicita que se asuma un compromiso político sostenido en el diseño y adopción de estrategias para reducir la obesidad y garantizar a toda la población el acceso a alimentos saludables y poder tener un etiquetado frontal para proteger el derecho de elección.

Aprender que la obesidad no es falta de voluntad y es una enfermedad ayudará a que no se estigmatice al que la padece.

El tratamiento lleva tiempo, ya que es una enfermedad crónica generada por múltiples causas. Actualmente no podemos vincularla solo a lo que comemos y nos movemos, sino que las emociones relacionadas a la comida son fundamentales, podríamos decir que es un desequilibrio psiconeuroinmunoendocrinometabolico, difícil de pronunciar como difícil de tratar, pero no imposible, si su abordaje se hace de forma multidisciplinaria y se nutre el cambio del paciente empoderándolo con herramientas y estrategias para que recorrer el camino al cambio de hábitos sea posible y que no solo busque un numero en la balanza.

De esta manera alejamos al paciente de enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, imposibilidades de movimiento, cáncer, hígado graso, aislamiento social, etc.

Los tratamientos deben ser hechos por profesionales capacitados e idóneos basados en un tratamiento integral con el correcto acompañamiento y seguimiento de todos los agentes de salud implicados en la complejidad que requiere esta enfermedad. Recordemos que la mejor dieta se llama Salud.

(*) (MN 121757), Especialista en nutrición y obesidad.

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