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Cómo reconocer la violencia laboral y defenderse de ella

Es importante que trabajadores y empleadores puedan generar un entorno laboral saludable para promover y proteger la salud, seguridad y bienestar de todos los involucrados.
violencia laboral

En este último tiempo se lo llamó mobbing, pero el acoso laboral es un problema que data de años atrás. Es la violencia ejercida en el ámbito laboral por compañeros/as o superiores. El objetivo de este comportamiento suele ser que la víctima renuncie a su puesto de trabajo, al atacar su dignidad personal y destruir su comunicación con los demás. 

Según la página argentina.gob “se entiende por violencia y acoso laboral el abuso de poder que se ejerce hacia una persona con la finalidad de excluirla o someterla. Se manifiesta como agresión física, acoso sexual o violencia psicológica. Produce o puede ocasionar un daño físico, psicológico, sexual y/o económico”. No lo es “los conflictos laborales, las exigencias organizacionales que respeten los derechos de los trabajadores, el estrés laboral y el síndrome de agotamiento profesional (burn out)”.

Quien sufre de este tipo de violencia puede encontrar complicaciones al momento de probar o comprobarla. Uno de los rasgos característicos del acoso es que se lleva a cabo con normalidad y a veces sin dejar evidencias por escrito. Estos actos suelen ser verbales.

Formas de acoso laboral

Esto se encuentra en la creatividad maliciosa del atacante, pero algunas formas de acoso laboral son:

·         Gritar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.

·         Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir.

·         Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo. 

·         Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya»).

·         Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.

·         Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.

·         Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.

·         Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo. 

·         Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc. 

·         Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.

·         Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.

·         Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.

·         Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.

·         Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.

En estos casos es crucial el accionar de la víctima para que todo pueda tener validez y sea lo más provechoso posible:

·         Documentar y registrar las agresiones desde el comienzo: si es posible una demanda judicial, lo mejor es tener toda la evidencia posible. Guardar mensajes de texto, llamadas será una gran herramienta a favor de quien sufrió el maltrato. Es importante hacer públicas las agresiones que se reciben en la intimidad y comunicarlas en nuestro entorno de confianza. 

·         Proteger archivos y elementos del trabajo: en caso de trabajos de oficina, por ejemplo, la persona que realiza el acoso laborar puede intentar manipular estos datos para perjudicar a la víctima.

·         Controlar el enojo: no se debe pensar tanto desde el lado de que mostrando el enojo, el acosador obtiene lo que quiere, sino que en caso de llegar a peleas físicas puede quedar perjudicada la víctima si se lleva a un nivel judicial a causa de esa pelea.

·         Agotar todas las opciones, todas las vías posibles para que ese problema quede solucionado. No son situaciones que deben naturalizarse.

La persona que sufre el acoso debería poner en conocimiento del empleador los hechos, y requerir la adopción de medidas adecuadas y urgentes para impedir su reiteración o continuidad. El empleador, como persona a cargo, tiene la obligación de prevenir y erradicar la violencia laboral para resguardar los derechos fundamentales de las personas que trabajan y para protegerlas contra toda forma de maltrato, acoso, abuso y discriminación. 

Por eso debe establecer códigos de conducta y buenas prácticas laborales, desarrollar campañas informativas, articular procedimientos y fórmulas para recibir denuncias, investigarlas, sancionar a los agresores y para solucionar, antes de que causen daños, las eventuales situaciones de violencia laboral de cualquier naturaleza. En ese caso, quien contrata tiene que responder por los daños que puedan sufrir los trabajadores como consecuencia de la violencia laboral.

Para asesorarse sobre el acoso laboral, visitar la página de argentina.gob: https://www.argentina.gob.ar/servicio/recibir-asesoramiento-sobre-violencia-laboral-y-denunciarla.

Quien forme parte del Convenio Colectivo de Trabajo General para la Administración Pública Nacional, visitar: https://www.argentina.gob.ar/servicio/presenta-tu-denuncia-de-violencia-laboral.

 

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