Condenaron a cuatro años de prisión a un penitenciario que mató a un joven en Viedma

El penitenciario Mario Huichaqueo fue condenado a cuatro años de prisión como responsable de "homicidio calificado por el uso de arma de fuego cometido en exceso de la legítima defensa".
Mario Huichaqueo

El penitenciario Mario Huichaqueo fue condenado a cuatro años de prisión como responsable de "homicidio calificado por el uso de arma de fuego cometido en exceso de la legítima defensa", informó hoy la justicia de Río Negro.

El hecho ocurrió en el barrio Zatti de Viedma en la madrugada del 2 de noviembre de 2019, cuando el penitenciario efectuó una serie de disparos contra Rolando Vera, y uno de ellos causó la muerte del joven.

Según se informó, la Fiscalía había solicitado que el caso se encuadre como homicidio agravado por el uso de arma de fuego, con énfasis en que "Huichaqueo tenía experiencia en el uso de armas de fuego y al disparar el arma debió representarse el resultado".

Asimismo, se afirmó que, dada la secuencia de los hechos, "tuvo varias oportunidades de detenerse, pero no lo hizo, por lo que comprendió y dirigió sus acciones", y que "en el lugar se encontraron más de una decena de vainas".

Por su parte, la defensa afirmó que "el caso debía ser abordado por un jurado popular, un delito que la Ley 5020 prevé para las solicitudes de pena de más de 12 años".

Agregó que, "si bien no se ponía en duda que a Huichaqueo le cabía alguna responsabilidad, los disparos efectuados no los realiza contra la víctima y que la muerte es producto de un rebote de la bala".

En el fallo de más de 60 páginas, la justicia expresó que el cuadro probatorio resultó complejo y se pudo resolver que existió un nexo entre la acción de Huichaqueo y el resultado del fallecimiento de la víctima.

Para la justicia no existió el dolo con el que la Fiscalía dice que el condenado actuó, y consideró que Huichaqueo tuvo intención de defenderse, "pero al momento de hacerlo, superó los límites en exceso".

El Tribunal explicó que "Huichaqueo fue alertado en la madrugada de que había un robo en el domicilio de su madre" y que cuando llegó advirtió que "los ladrones desplegaron una violencia que alarmó a su madre y a su hermano".

En ese marco, el imputado entró a la casa, habló con su madre y con su hermano y fue a su cuarto, "donde tomó el arma de fuego provista reglamentariamente por su empleadora, y dos cargadores y de allí se dirigió a la plaza donde se encontró con Vera y otro joven", dice la sentencia.

Huichaqueo encaró con el arma en la mano y enfrentó a los jóvenes que estaban bebiendo, "en una acción imposible de avalar, desde la prudencia, o desde el saber policial, o desde el lugar que le correspondía como ciudadano víctima de un delito. En nada servía dicha actitud", relata el fallo.

En ese momento Vera comenzó a desafiarlo, "planteándole que, si bajó con el arma, que le dispare".

Allí se produjo un momento de tensión cuando el imputado acerca el arma junto a la cabeza de Vera, y dispara, lo que hace en dos ocasiones y con un tercero logró herir a una perra.

En ese momento llegó el personal policial, retiraron a Huichaqueo con el vehículo policial, "pero Vera arroja una piedra" que, según lo reconstruido, "habría dañado la luneta".

Más tarde el imputado regresó a su casa, y se encontró con Vera y un grupo de personas que "lo estaban esperando y lo agreden con piedras contra él y su auto. Paralelamente, él comienza a disparar, y lo hace en una postura que él dice disuasiva".

"Al llegar a su casa y encontrarse con los piedrazos de Vera y sus compañeros, empezó una secuencia en la que recibe una agresión ilegítima por parte de aquellos, con peligro cierto e inminente contra su integridad personal, o incluso la de sus familiares que estaban dentro de la casa", explica el fallo.

Asimismo, señala que el joven fallecido, "le había intentado ingresar a la casa", "había asediado a su madre y hermanos", "les había sustraído cosas", y que una vez en la plaza, "lo había humillado diciéndole que le disparara".

También, se detalla que Vera, "le había pegado", y que lo fue a buscar a su casa, "donde le dijo que cuando se le acabaran los proyectiles entraría a la casa y lo mataría a él y a su madre".

Según se informó, los sucesos ocurrieron mientras Huichaqueo era apedreado y Vera bailaba ante los disparos que el condenado efectuó con el arma reglamentaria.

De ese modo, "el embate fue contenido por Huichaqueo mediante disparos de arma", y en ese marco "diferentes testigos coincidieron en señalar que no apuntaba, que tiraba reiteradamente".

Como resultado, "doblando a mitad de cuadra por calle Liniers, cae Vera en la calle con una herida de bala producto de un rebote que le afectó el funcionamiento vital y terminó con su vida en instantes".

Así la justicia consideró a los testigos y a las pericias, al sostener que "no hay, como pareciera surgir del relato de la fiscalía, una persecución extrema contra el joven por parte de Huichaqueo, sino por el contrario un disparar sin objetivos precisos", dice la sentencia.

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