Esfuerzo, acompañamiento y compromiso de un kinesiólogo de Bariloche en pandemia

Regionales 11 de julio de 2021
El kinesiólogo del hospital zonal Ramón Carrillo de San Carlos de Bariloche, Enrique Santillán, vive a diario la experiencia que lo enfrenta a ver de cerca la muerte, a celebrar la vida y a no perder la esperanza.
Enrique Santillan

La pandemia destacó el papel fundamental que desempeñan las y los kinesiólogos en la recuperación de los pacientes afectados por el coronavirus y generó un gran cambio en sus vidas, al ponerlos en contacto diario con el dolor, el esfuerzo y la esperanza.

El kinesiólogo del hospital zonal Ramón Carrillo de San Carlos de Bariloche, Enrique Santillán, vive a diario esta experiencia que lo enfrenta a ver de cerca la muerte, a celebrar la vida y a no perder la esperanza.

"No conozco a nadie que no se haya ido llorando de un día de trabajo duro. Uno estudia, se forma y sabe lo que tiene que hacer, pero esta enfermedad a veces te deja sin recursos, entonces aparece la frustración y las vivencias te afectan también desde lo emocional", dijo a Télam el kinesiólogo respiratorio que ejerce su profesión desde hace casi 15 años en el centro de salud rionegrino.

"Durante mucho tiempo uno miraba para adelante y no veía perspectiva de un horizonte, ahora ese horizonte lo da la vacuna", dijo Santillán.

"Llegamos a la unidad, interactuamos con el médico muy rápidamente sobre los objetivos del día con cada paciente, tenemos planillas de monitoreo que manejamos los kinesiólogos y manejamos el respirador", explicó al describir el inicio de una jornada habiltual.

"Contamos con varias herramientas, todo lo que es ventilación invasiva o alto flujo oxigenoterapia previa y cuando esa instancia fracasa pasa a la intubación, una vez que el paciente llega a la intubación nosotros nos avocamos a la idea de sacarlo lo más rápido posible ya que mientras más tiempo permanece en respiración mecánica más consecuencias, más complejo es sacarlo y lleva mucho trabajo rehabilitarlo".

"Un paciente en terapia intensiva puede estar 15 días como plazo corto y de ahí el proceso de rehabilitación es mucho más fácil o puede estar mucho más tiempo llegar a tener una cánula de traqueotomía y estar cerca de 45 o 60 días en la unidad y después de eso viene toda la etapa de rehabilitación y posteriormente en forma ambulatoria una rehabilitación que le va a llevar meses para recuperar su estilo de vida previo", explico el experto.

"Hacemos guardias de 48 a 72 horas, la carga de trabajo es muy alta y si no descansás bien de noche al día siguiente estas agotado y eso impacta negativamente en toda la calidad de vida de todos los que hacemos esto", detalló.

"Nuestro primer paciente lo tuvimos 45 días en terapia intensiva estábamos todos pendientes de él, costó mucho sacarlo pero salió, hizo su rehabilitación, pero él no se acordaba de la terapia intensiva", rememoró el kinesiólogo y agregó "a veces el paciente no se entera lo que pasó durante esos 45 días y nosotros esos 45 días los tenemos muy presentes".

"Nos pasa que el paciente ingresa con insuficiencia respiratoria, con requerimientos de oxígeno bajo cánulas nasal o una mascarilla de oxígeno, su insuficiencia va progresando y pasa a una máscara de reservorio después pasamos a alto flujo y el proceso de evolución de empeoramiento puede llevar días, hasta incluso una semana o más hasta que llega a la intubación, que es lo que nosotros queremos evitar", relató el médico.

"Un caso particular fue un paciente con el que hablé mucho, apoyé, alenté, una persona como uno, que la familia lo está esperando afuera y uno lo ve gradualmente empeorar, llega al respirador y evoluciona mal y el paciente se muere, de esas cosas no te las olvidás más", indicó.

"Una señora ingresó con 18 semana de embarazo, entra al respirador bastante tiempo pero la logramos sacar y se va con su embarazo en la semana 25 a continuar con su vida, su embarazo, a la espera de su hijo, ese es el lado positivo, se salvaron dos vidas en este proceso de enfermedad que le toco vivir".

"Muchas veces nos reunimos como equipo y decimos no vamos a naturalizar la muerte, sigamos trabajando pensando en que todos los días podemos insistir para sacar a alguien del respirador y concentrarnos en eso en los éxitos más que en los fracasos", manifestó Santillán y concluyó: "La vacuna es la esperanza".

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