Petroleras deberán preservar las lagartijas para continuar recibiendo financiamiento internacional

Regionales 13 de julio de 2018
Neuquén llamó la atención del mundo a partir del descubrimiento de Vaca Muerta, pero también despierta interés internacional porque la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) protege a una especie única en el Bajo de Añelo.
LIOLAEMUS CALLISTON

Se trata de la especie Liolaemus cuyumhue, un saurio o lagartija que habita sitios arenosos de Aguada Pichana, Aguada San Roque, Loma La Llegua, en el Bajo de Añelo. Esta lagartija de la arena fue descripta en una publicación científica que da cuenta de su existencia en el año 2009. El descubrimiento y descripción de los primeros ejemplares conocidos para la ciencia, fue realizado por un equipo integrado por investigadores del Laboratorio de Rehabilitación y Restauración de Ecosistemas Áridos y Semiáridos (Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud) de la Universidad Nacional del Comahue y el Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET) de Puerto Madryn.

La actividad petrolera debe contemplar la preservación de la biodiversidad y en particular esta especie por razones éticas y de responsabilidad ambiental en el cuidado del patrimonio de los neuquinos,  y ahora también por una causa llamativa: la financiación internacional. Ahora estos fondos dependen de planes de manejo sustentable para la conservación del hábitat de especies únicas que luego actuarán de ‘paraguas’ para la protección de  la naturaleza,  incluidas las zonas áridas neuquinas, en donde se desarrollan intensas tareas extractivas de hidrocarburos.

Las normas sociales y ambientales del Banco Mundial, entidad que financia inversiones millonarias a largo plazo y a muy baja tasa de interés, condiciona la entrega de dinero a empresas que puedan afectar el hábitat de especies en peligro y muy especialmente aquellas que se encuentren en la ‘lista roja de la UICN’. Por consiguiente  la lagartija única del bajo de Añelo, Liolaemus cuyumhue encuentra para su subsistencia en este planeta una ayuda inesperada: la del Banco Mundial. La norma alcanza a todas las empresas que operan en la cuenca y que pretendan tener un aporte financiero internacional y contempla además la protección de los recursos naturales incluidos los de las zonas áridas, no suficientemente valoradas por quienes no han descubierto aún las maravillas de los desiertos. En ecología, el desierto tiene un significado muy especial, que al contrario de ser un ambiente sin vida, representa un bioma en todo el planeta que cuenta con las formas más asombrosas de adaptación a las condiciones falta de agua, un elemento fundamental para la sobrevivencia de las especies.

La especie  “Liolaemus cuyumhue” , son expertas en sobrevivir a las más difíciles condiciones naturales del desierto, aunque su dotación genética forjada en millones de años de evolución no las preparó para el fenomenal impacto que implica la actividad petrolera: el desmonte completo, la extracción de arenas, el pisoteo, el cambio global de la fauna y la flora motivada por los impactos. En cambio ellas si están preparadas para lo más extremo que necesita la vida en condiciones naturales: falta de agua, temperaturas que van de varios grados bajo cero hasta 60°C en el suelo, vientos de gran magnitud, suelos móviles. A su vez logran habitar un ambiente muy particular del extremadamente árido bajo de Añelo: las dunas de arena activas, es decir esas arenas que se desplazan por el viento. Estas arenas para ellas constituyen su medio, y se desplazan sobre y bajo él con habilidad asombrosa. Logran ‘sumergirse’ y hasta ‘navegar’ bajo la arena sin verse afectadas ni en su respiración ni otro órgano de su cuerpo ya que sus narinas respiratorias están diseñadas para no obstruirse y toda su estructura constituyen una perfecta adaptación a su medio.  Son pequeñas y extremandamente miméticas,  por lo que así se protegen de sus depredadores. Esta característica hace que se requiera de mucho entrenamiento visual para verlas y distinguirlas en el campo, lo que pudo haber motivado que solo recientemente fueran descubiertas por la ciencia.

Este descubrimiento, “nos permite abrir la hipótesis de la existencia de otros endemismos en el microclima del bajo de Añelo. Es posible que estas condiciones tan particulares  hayan generado la posibilidad de especiación no sólo de lagartijas”. “Creemos que los descubrimientos de endemismos en el Bajo de Añelo recién comienzan, es solo cuestión de tiempo para que investigadores en otros grupos taxonómicos comiencen a analizar la cuenca”, señaló el Dr. Daniel Pérez, director del Laboratorio de Rehabilitación y Restauración de Ecosistemas Áridos y Semiáridos (LARREA) y uno de los autores de la publicación científica de la especie “Liolaemus cuyumhue”.  

La bióloga M. Victoria Brizio es la actual becaria del CONICET que investiga esta especie para su doctorado en la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la UNCo. En el marco de su investigación estudia aspectos poblacionales de la especie, y próximamente la dieta, la reproducción y los requisitos de rango de temperatura que necesita esta especie.

“No solo el Banco Mundial sino toda la sociedad tiene que custodiar la conservación de la biodiversidad y buscar la sustentabilidad ambiental.  No se puede entender que el éxito económico se pague con la extinción de especies o pasivos de biodiversidad”  remarcó el Dr. Pérez,  director del LARREA. Asimismo afirmó que “esperamos que próximamente se incluya en los requisitos de estudios de líneas de base, y evaluaciones de impacto, la gestión de la biodiversidad, lo que incluye resolver temas como la posible pérdida de especies y la restauración ecológica de los ambientes impactados”.

Como si lo anterior no fuera de por sí importante para considerar, y confirmando la hipótesis planteada de otros endemismos, hace muy pocos meses se acaba de describir otra nueva lagartija aún más  rara y de distribución extremadamente acotada en el Bajo de Añelo: “Liolaemus calliston” . También esta lagartija tendrá destino en la lista roja de la UICN porque es endémica y hasta ahora solo encontrada en roquedales de la zona del bajo de Añelo. Hasta aquí, el acceso a líneas de financiamiento para concretar las tan ansiadas inversiones parecen encontrar un obstáculo poco pensado en los desiertos patagónicos como lo es la pérdida de especies. Estas dos especies no son las únicas endémicas de Neuquén, hay más de 20 especies que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Algunas especies habitan en los picos volcánicos, entre los 2.700 y 3.000 metros de altura, donde la actividad humana tiene bajo impacto y no representa una amenaza.

Victoria Brizio (2)

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