Vuelta al cole

Vida y Ocio 04 de marzo de 2018
Cómo lograr organizar la familia para la readaptación a la rutina
guardapolvo

El inicio del ciclo escolar despierta sentimientos ambivalentes, tanto en los niños como en los padres. Por un lado, existe el deseo de encontrarse con compañeros y de experimentar momentos gratos de diversión y, por el otro, finaliza un tiempo de relax, sin horarios ni exigencias académicas.

La orientadora escolar, explicaba “La adaptación es para todos: alumnos, familia y escuela. Es un proceso paulatino con avances y retrocesos”.

Si bien las escuelas planifican la adaptación con horarios especiales, sobre todo en el nivel de jardín de infantes y actividades específicas, lúdicas y distendidas en los espacios abiertos, hay que estar atentos a lo que cada niño manifiesta.

“Cada uno de ellos tiene necesidades emocionales especiales, y pueden manifestar cansancio, procuración o entusiasmo. Por eso, escuchar, contener y acompañar son las tareas que tienen los padres y maestros”, añadió. Es un período que debe ser acompañado de mucha paciencia y contención.

Como toda situación nueva, el comienzo de clases genera para todos los miembros de una familia un estado de ansiedad y de tensión, producto de las expectativas acerca de lo desconocido: nuevos maestros, compañeros y actividades.

“El conjunto de incertidumbres va a generar un estado de ansiedad llamado ‘ansiedad anticipatoria’, expresión que se caracteriza porque una persona experimenta aumento en el nivel de ansiedad por pensar simplemente en un suceso futuro”, explicó Santiago Gómez, psicólogo y director de ‘Decidir vivir mejor’ y del Centro de Psicología Cognitiva.

Cómo ayudarlos a atravesar esta etapa de la manera más natural posible

Respetar horarios de descanso para un sueño reparador

“El sueño es una función evolutiva fundamental para el crecimiento y desarrollo de un niño”, explicó la doctora Carla Orsini, pediatra de Swiss Medical Center.

María Cecilia Avancini, médica pediatra y jefa de pediatría de Vittal, resaltó la importancia de que los chicos respeten los horarios de sueño y cumplan con al menos 8 horas diarias de descanso, ya que esto incide en su rendimiento y es esencial para que tengan energía y ánimos de aprender.

“Es importante que una o dos semanas previas al inicio de clases se acuesten y levanten temprano para que el cambio de horario sea gradual y se adapte correctamente una vez que inicien las clases”, añadió Orsini.

Promover una alimentación ordenada y saludable

Es momento de programar hábitos y un menú saludable que contemple los horarios laborales, las reuniones sociales y preferencias alimentarias. “Es clave dedicarle 30 minutos en la semana a la planificación de una lista de opciones nutritivas para realizar la compra en el almacén o supermercado”, advirtió la nutricionista Delfina Fahey (MP 3438).

Garantizar un ambiente saludable en el hogar. Para Fahey tienen que abundar en las casas las opciones nutritivas: frutas y verduras, cereales integrales, lácteos semidescremados, carnes magras, aceites esenciales, frutas secas y semillas. Las frutas y verduras son de mejor calidad nutricional y de mejor precio.

Hay que recordar que el desayuno es clave para que los pequeños puedan rendir en las horas siguientes. “Los chicos presentan altos requerimientos nutricionales debido a que se encuentran en etapa de crecimiento y desarrollo, por lo que se recomienda la combinación de alimentos de distintos grupos para aportar todos los nutrientes que ellos necesitan en todas las comidas”, puntualizó Avancini.

Si en el colegio hay kiosco, hay que educarlos a que reduzcan la frecuencia de consumo de golosinas y alfajores y motivarlos a elegir opciones nutritivas como frutas, barras de cereal o semillas de girasol, si no preparar en sus mochilas un tentempié saludable.

Participar en conjunto en el armado de útiles y mochilas

Para la doctora Orsini, uno de los consejos para que los niños transiten una eficaz adaptación es hacerlos partícipe con tiempo de la elección y armado de la mochila, de la compra de los útiles, libros y otros preparativos, para que paulatinamente se preparen y se mentalicen para ir a clases.

Transmitirles confianza y seguridad

Según el psicólogo, para poder disminuir los miedos, es importante poder darle un fin a todos los pensamientos negativos o que se anticipan de manera catastrófica a la situación por venir.

“Conversar con ellos para referirse de manera positiva a este tema funciona como herramienta eficaz y entusiasmarlos con su deporte o actividad favorita los hará sentir preparados para enfrentar este nuevo grado o nivel”, agregó López de Bertomeu.

Este período de transición no finaliza con el comienzo de clases y necesitará ser acompañado con mucha paciencia. Por eso es que al llegar a casa luego de la escuela, los niños deberían encontrar un clima de contención, alegría y entusiasmo.

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