El desarrollo económico de las mujeres, una deuda pendiente

Columnistas 14 de enero de 2018 Por
No puede pensarse en un desarrollo sostenible sin resolver la problemática del desarrollo económico de la mujer.
Mujeres

Esta es la idea fuerza sobre la que el W20 (Women 20), en su edición argentina, trabajará para convencer a los líderes del G20 de la importancia que tiene implementar políticas públicas concretas y eficientes que tiendan a generar igualdad de género.

El W20 es uno de los Grupos de Afinidad del G20, y representa a la Sociedad Civil en lo referido al pleno desarrollo económico de la mujer.

Aunque cuenta apenas con tres ediciones previas (Turquía, China y Alemania), cobró especial protagonismo en la agenda del G20 este año, bajo la presidencia germana, cuando el W20 no sólo trabajó excepcionalmente sobre el contenido referido a generar recomendaciones a los líderes, sino que además contó con el apoyo público de grandes figuras como Máxima de Holanda, Ivanka Trump, Christine Lagard y la canciller alemana, Angela Merkel.

El desafío del W20 es seguir fortaleciéndose para asegurar no sólo la injerencia sobre el grupo de líderes, sino que todos los Grupos de Afinidad (Business 20, Think Tank 20, entre otros) incorporen la perspectiva de género en sus ejes de trabajo; y en particular promuevan el desarrollo económico de la mujer. Es por ello que las actividades del W20 irán de la mano con las agendas de los demás grupos, a fin de establecer alianzas que aseguren la incorporación de la problemática de género en la agenda del G20.

De aquí a marzo la oficina del W20 coordinará una instancia de diálogo nacional en la que se convocará a todos los actores de la sociedad civil comprometidos con las cuestiones de género. Este diálogo procura asegurar la representación de la sociedad civil argentina en el contenido, reflejando las preocupaciones y las propuestas que de este diálogo puedan emanar. Se procurará con especial atención detectar aquellos actores que mejor representen los ejes de trabajo que se abordarán a lo largo de todo el año: inclusión laboral, inclusión financiera, inclusión digital y, como un eje novedoso, el desarrollo de la mujer rural.

El desarrollo de la mujer rural es de particular interés para los países emergentes que integran el G20 y refleja también una preocupación propia de los países latinoamericanos. En Argentina más del 85% del empleo formal agrícola es masculino, lo que denota la gravísima situación de vulnerabilidad en la que se halla la mujer que habita en zonas rurales. Cabe agregar que Naciones Unidas ha puesto especial foco en este tema para su agenda de este año; de allí que resulte oportuno potenciar esfuerzos de cara a esta problemática que hasta hoy ha permanecido invisible.

Respecto de los restantes ejes, la inclusión laboral de la mujer es sin dudas una de las deudas pendientes a nivel mundial ya que ellas representan solo un tercio de la fuerza de trabajo total. Como indican diversos estudios, incorporar a la mujer a la fuerza de trabajo traería beneficios sorprendentes, que van desde el aumento en los índices de transparencia hasta la mejora de ámbitos de trabajo, impactando en última instancia en un aumento del PBI a nivel global.

En relación a la inclusión financiera, si bien numerosos estudios arrojan que la mujer tiene un repago de créditos superior al del hombre, en los países del G20 ellas reciben solamente el 10% de los préstamos otorgados por los bancos. De allí que ampliar los servicios financieros implicaría mejores estándares crediticios para los países que incluyan a la mujer a sus sistemas financieros, además de permitir el desarrollo de nuevos emprendimientos y empresas.

Desde abril hasta octubre del 2018 se llevará a cabo un amplio diálogo internacional sobre estos cuatro ejes, con la participación de delegadas de los 20 países miembros que integran el G20. El consenso es el marco fundamental de la elaboración de recomendaciones a los líderes y es el medio para asegurar un acuerdo respecto a qué políticas públicas se recomendarán a los líderes del G20 para reducir la desigualdad de género.

Este diálogo, complejo por la diseminación geográfica, se hará mediante el trabajo y la participación activa de las delegadas en una plataforma web. Además, como instancia de elaboración de comunicados, se harán mesas de trabajo que tendrán lugar en distintos puntos del país (desde la Ciudad de Buenos Aires hasta el Noroeste argentino). De esta manera se pretende asegurar la representación de la diversidad de la Argentina, como así también poner de relieve que las problemáticas de la mujer no son -y están lejos de serlo- exclusivas de las áreas urbanas.

Los primeros días de octubre tendrá lugar el evento central, la Cumbre, en la que, durante tres días de conferencias y mesas de trabajo, y con la presencia de delegadas y figuras mundiales, terminará de desarrollarse el documento de recomendaciones de políticas públicas que se le transmitirá a los líderes del G20.

Al margen de lo expresado, en la edición 2018 se hará foco en la elaboración de propuestas concretas de políticas públicas. El objetivo principal es que las declaraciones sobre políticas de género que asuman los miembros no naufraguen en declaraciones vacías, sino que debe procurarse que éstas devengan en medidas concretas, pasibles de medición y seguimiento, que signifiquen una mejora palpable -año a año- en el desarrollo económico de las mujeres.

Es nuestro deber trabajar, como país y como representantes de la sociedad civil, en la sensibilización a los líderes y tomadores de decisiones respecto al impacto positivo que tendrá la incorporación a la mujer a todas las esferas de acción económica. El W20 aboga, apoya y promueve la igualdad de oportunidades, pilar fundamental para cimentar sociedades sustentables, sostenibles y responsables.

 

(*) Diputada nacional por Cambiemos y presidenta del "W20" (G20 de las mujeres).

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