Menos del 50% de los jóvenes terminó el secundario en casi la mitad de los países relevados por la Unesco

Internacionales 25 de octubre de 2017
Menos del 50% de los jóvenes terminó el secundario en casi la mitad de los 209 países y territorios relevados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Secundarios

Sólo en 14 países lo hizo más del 90%, en tanto en Argentina ese indicador supera el 60%, informó hoy el organismo al presentar parte del último Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM).

El reporte destacó que "en 2015, 264 millones de niños y jóvenes en edad de cursar la enseñanza primaria y la secundaria no estaban escolarizados", aunque advirtió que "estar escolarizado no garantiza la graduación".

"Según datos de encuestas de hogares correspondientes a 2010-2015, la tasa mundial de finalización de estudios ascendió al 83% en la enseñanza primaria, al 69% en el primer ciclo de la secundaria y al 45% en el segundo ciclo", indicó el estudio.

No obstante, "de 128 países que representan el 90% de la población mundial en edad de cursar la enseñanza secundaria, menos de uno de cada cuatro jóvenes había completado la enseñanza secundaria en 40 países y menos de uno de cada dos en 60 países; sólo hubo 14 países con una tasa de finalización de por lo menos el 90%".

El documento, que fue presentado esta mañana en una teleconferencia, hace hincapié en que es "injusto y contraproducente culpar a los docentes de los fallos de los sistemas educativos por sus resultados insuficientes o su ausentismo".

En ese contexto, mencionó por ejemplo que en Indonesia la mitad de las ausencias de los docentes en el curso escolar 2013-2014 obedecieron a dispensas que les fueron otorgadas para proseguir sus estudios, sin que se hubiera previsto reemplazarlos; en tanto que en 2014, solamente 12 de cada 80 días de ausencia de los docentes de Senegal se debieron al incumplimiento de sus obligaciones.

“Los gobiernos, las escuelas, los docentes, los padres de alumnos y los organismos privados son todos ellos responsables de la educación. Rendir cuentas de esa responsabilidad atañe tanto a la forma en que los docentes enseñan y los alumnos aprenden como al modo de actuar de los gobiernos", indicó la Directora General de la Unesco, Irina Bokova.

Y añadió que "esa responsabilidad debe delimitarse cuidadosamente teniendo bien presentes los criterios esenciales de equidad, inclusión y calidad”.

En referencia a la primera infancia, el informe describió que "un tercio de los países del mundo han dispuesto en sus leyes que haya por lo menos un año de enseñanza gratuita, el 21% un año de enseñanza obligatoria y el 17% un año de enseñanza gratuita y obligatoria".

"Aún así, en 2015, el 69% de los niños que tenían un año menos de la edad de ingreso en la enseñanza primaria participó en un aprendizaje organizado, que es el primer indicador mundial de la meta 4.2 (de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030). Los porcentajes regionales oscilaron entre el 95% en Europa y América del Norte y en América Latina y el Caribe y el 42% en el África subsahariana", indicó el documento.

En referencia al género "sólo el 66% de los países ha alcanzado la paridad de género en la enseñanza primaria, el 45% en el primer ciclo de la enseñanza secundaria y el 25% en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria".

El informe destacó también cuán importante es exigir responsabilidades para "remediar las desigualdades y la falta de equidad": "Menos de un 20% de los países garantiza en sus legislaciones 12 años de enseñanza obligatoria y gratuita, cuando hay todavía en el mundo 264 millones de niños y adolescentes sin escolarizar y unos 100 millones de jóvenes analfabetos", mencionó.

El documento titulado "Rendir cuentas en el ámbito de la educación: cumplir nuestros compromisos", es el segundo volumen de los informes GEM en lo que se efectúa un seguimiento de los avances logrados para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 adoptado por la comunidad internacional en materia de educación.

Este volumen analiza las diferentes modalidades en que las personas e instituciones pueden rendir cuentas de su acción en la persecución de dicho ODS mediante el establecimiento de reglamentaciones y pruebas, de actividades de seguimiento y auditorías, y de métodos para tener en cuenta las opiniones de los medios informativos y las asociaciones comunitarias.

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