Cuando un obstáculo se transforma en un escalón a la superación

Empresas 29 de mayo de 2017
Javier Gauto nos cuenta su historia y sus proyectos
Gráfico1

Entrevista a Javier Gauto, dueño de La Bocata Food Express. Indoblegable e inspirado por definición, podría haberlo abatido una sorpresiva desvinculación laboral que atravesó su vida y la de su familia, luego de 14 años dedicados a una importante empresa que cubría todas sus necesidades económicas.

Le brindaba una aparente seguridad para su presente y su futuro. Él cubría un puesto gerencial en el área gastronómica.

Al tiempo de ser trasladado de Comodoro Rivadavia a Cipolletti, fue eliminado su cargo en la estructura de la empresa. La prestación del servicio de alimentación fue redefinido y Javier quedó sin trabajo.

La indemnización no solucionaba el problema, tardó un tiempo en llegar y era apenas un paliativo.

Con un amigo que trabajaba en la empresa comenzaron a pensar cómo seguir. Era un punto de inflexión para sus vidas. La trayectoria laboral y su origen chaqueño lo inclinaban hacia el rubro quesos y fiambres, mientras su amigo pensaba en sándwiches.

A punto de comenzar en sociedad, las vueltas de la vida devolvieron a su amigo nuevamente a trabajar en una empresa petrolera y Javier emprendió la aventura de navegar en solitario a bordo de “La Bocata” su sandwichería ubicada en Calle Mengelle.

Los primeros tiempos fueron como los de una navegación a vela sin viento. La gente no entraba al local.

Nos cuenta que el negocio era hermoso por dentro. La receta de sus sándwiches era la misma que la de hoy en día, pero la gente en su mayoría pasaba de largo.

Un día, un señor abrió la puerta, atravesó la entrada con un largo paso, y cuando estuvo adentro dijo:

- “Por fin me animé a entrar. No sabía lo que era. Abrí la cortina y entré!” (se refería al local)

Resulta que los vidrios del local tenían un esmerilado que no permitían ver desde afuera qué había adentro de ese negocio. La gente pasaba de largo sin saber qué había. La Bocata en sus inicios había sido invisible.

Había pasado el tiempo suficiente para agotar el dinero disponible, y allí llegó el momento del apoyo de la familia, de sus suegros, de sus tíos del Chaco, de vender su Peugeot 307.

Javier y su esposa - a quién él valora como el pilar de su vida y de su negocio, por su apoyo incondicional y su esfuerzo – y convencidos que el local iba a funcionar, se ocuparon de sacar el esmerilado de sus vidrios y colocar la faja exterior de vidriera en la que comunicaron su marca y sus productos. Y allí cobraron visibilidad y el local comenzó a levantar.

Luego, se mudaron a su actual ubicación en la céntrica esquina de San Martín y 25 de Mayo. Y el resto de la historia ya es un poco más conocida para todos nosotros.

La Bocata Esquina

Ya ubicados en el presente, Javier nos cuenta acerca de sus proyectos.

CD: - ¿En qué etapa comercial está “La Bocata”?

Javier: - Luego de dos largos años de gestiones en Buenos Aires, logramos obtener este mes la marca registrada de “La Bocata”. Tenemos ganas de seguir creciendo en Cipolletti. Estamos invirtiendo en nuestro local, en reformas, en heladeras, en una camioneta que nos permite realizar la logística para completar nuestros proyectos.

Cuando arrancamos en el equipo de trabajo éramos entre dos y tres personas y yo era el sandwichero. Hoy tenemos 7 colaboradores.

CD: - ¿Cuál es su producto estrella?

J: Los sándwiches de miga son nuestro producto vedette, ocupan el 65 % desde el punto de vista comercial. Y en quesos y fiambres también estamos creciendo.

CD: - ¿Cómo funcionan con un primer producto que tiene una temporada baja en otoño-invierno?

J: Nosotros en Cipolletti seguimos trabajando muy bien en la llamada temporada baja. Apenas baja en un 10 %.

Hay un tema que estuvo presente desde un principio y que fue el tema de la venta del sándwich por unidad. A mi me pasa que cuando yo estoy convencido de algo, lo hago. A pesar que cuando conversaba con mis amigos - en los inicios - y me decían que los sándwiches de miga se venden por docena o por media docena, yo estaba convencido de venderlos por unidad. Y lo hice así y funcionó.

CD: - ¿Qué crees que caracteriza tu negocio?

J: - Nuestros productos de excelente calidad. Siempre utilizamos primeras marcas.

La buena atención. El equipo de trabajo juega un papel muy importante. Nos esmeramos en darle buena atención a nuestros clientes. Y si en algo nos equivocamos, siempre buscaremos la manera de repararlo y pediremos disculpas. Y de parte de los clientes con nuestro personal, también el respeto en todo momento.

Además siempre nos hemos ocupado seriamente de la higiene, el orden y de la seguridad en el manejo de los alimentos. Hacemos capacitaciones y en este momento de crecimiento, hemos incorporado hace dos meses a una persona especializada en la calidad, que nos ayuda a crecer y nos ayuda en este tema.

Me inspira la vocación y el espíritu de servicio. Tratamos de adaptarnos al cliente. Hoy llamaron y nos pidieron media docena de sándwich de jamón y salame. Nosotros no los hacemos, pero les pedimos diez minutos extra para preparárselos, y cumplimos lo que el cliente quería.

En la medida de lo posible nos vamos adaptando. Estamos incorporando nuevos sabores como zanahoria y pollo por ejemplo, vamos en esa línea.

CD: - ¿Qué proyectos tienen para el futuro ?

J: - Hoy tenemos la inversión en nuestro local, para devolverle al cliente en mejoras nuestro agradecimiento por su confianza. Tenemos nuestra marca registrada. Y en 3 o 4 meses estaremos abriendo la primer planta de envasado, “La Bocata. Patagonia Argentina”. Es mi sueño personal. Nos permitirá llegar desde Cipolletti a toda la Patagonia.

Aquí estamos, el Equipo de Trabajo de La Bocata, Javier y su familia. Su esposa que es el pilar y sus hijos.

Javier recuerda, en las épocas económicamente más difíciles y durante 6 meses mi esposa se quedaba 15 días sola haciéndose cargo del local, más su trabajo de oficina, para que yo fuera a trabajar al campo, y así poder invertir ese sueldo extra en nuestro negocio. Ese aporte fue fundamental para haber logrado despegar.

Sus hijos – que inevitablemente crecen rápidamente - le traen la dimensión del valioso tiempo que ha dedicado a salir adelante. Tiempo que hoy se empeña en recuperar para disfrutarlos plenamente.

La bocata

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