Matrimonio y Divorcio. Los bienes y sus consecuencias

Opinión 09 de marzo de 2017 Por Dr. Mario Dubois
Continuando con la nota anterior nos referiremos a la organización del sistema patrimonial en el matrimonio y sus consecuencias cuando el mismo finaliza por divorcio o muerte de alguno de los cónyuges.
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Foto Mario con epigrafe
En la última nota analizamos las posibilidades patrimoniales en el matrimonio, y esta vez el cliente que había consultado, decidió venir con su novia e informarse juntos para tomar decisiones. Ella es ejecutiva de una empresa de publicidad, divorciada y sin hijos.

Como para romper el hielo ella pregunta en forma directa:

Ya entendí como son los temas de los bienes en el matrimonio. ¿Pero qué pasa si uno de los dos se muere o nos divorciamos?

Con una cierta dosis de incomodidad, pero seguro de que era una buena pregunta le expresé que tanto la muerte como el divorcio ponían fin al matrimonio y tenía efectos distintos según el régimen patrimonial que hubieran elegido. Vamos a ponerles ejemplos para que lo comprendan. Se casaron, tuvieron hijos, y

1) Eligieron el régimen de comunidad de gananciales, cada uno de Uds. tiene bienes propios, anteriores al matrimonio y van adquiriendo otros con su trabajo durante el mismo. Dos posibilidades:

  1. a) Se divorcian: Cada uno tiene derecho a la mitad de los bienes gananciales y los bienes propios siguen en cabeza de cada uno.
  2. b) Muere uno de Uds.. El sobreviviente tiene derecho al 50 % de los bienes gananciales, el otro 50 % queda para los herederos (hijos en este caso) y sobre los bienes propios del fallecido concurren el cónyuge sobreviviente junto con los hijos en las mismas proporciones. (Si es el cónyuge y cuatro hijos, les corresponderá un 20 % a cada uno)

2) Eligieron el régimen de separación de bienes. En este caso solo hay bienes propios, razón por la que el divorcio en nada modifica la situación  y en caso de muerte del otro, el sobreviviente concurre junto con los hijos en las mismas proporciones sobre todos los bienes del fallecido, tal como lo expusimos en el párrafo anterior.

El divorcio ¿es tan complicado como hace unos años atrás?

Hace unos años, con el anterior Código Civil, el divorcio podía ser por causales tales como adulterio, abandono de hogar, injurias graves, etc. En ese caso era contradictorio y generaba un gran desgaste en todo el contexto familiar. También por una causal objetiva, como la separación de hecho por el plazo de tres años o por presentación conjunta.

Ahora, con el nuevo Código Civil y Comercial, no es necesario justificarlo con alguna causa, se puede solicitar por el solo deseo de uno de los contrayentes. Tampoco hay que esperar que transcurra un plazo de casados. Puede ser solicitado en cualquier momento

Sigue siendo un procedimiento judicial, ya que solo el Juez es el facultado para decretar un divorcio y es competente el que corresponda al último domicilio conyugal o el de cualquiera de los cónyuges si la presentación es conjunta.

¿Es necesario que se presenten los dos juntos a solicitarlo?

Puede ser solicitado por ambos cónyuges o solo por uno de ellos. De todos modos ambos tienen que comparecer al proceso y ejercer los derechos que consideren tener.

¿ Es así de simple, no hay que cumplir con ningún otro requisito?

El único requisito que impone la ley es que toda petición de divorcio debe ir acompañada de una propuesta que regule todos los efectos derivados del mismo.

Dichos efectos se refieren a quien queda en la vivienda, como se distribuyen los bienes, alimentos, régimen de comunicación con los hijos.

No es necesario que las partes estén de acuerdo para que el divorcio se decrete, pero tiene que estar el tema planteado como acuerdo o propuestas de cada una de las partes.

Fue una entrevista sustanciosa en materia de información y movilizante en lo afectivo, así que les propongo que se queden pensando en todo lo que hoy vimos y en un próximo encuentro analizar nuevos interrogantes u otras perspectivas. Los veo alejarse y pienso que organizar el futuro patrimonial en una pareja, puede parecer frívolo, pero es de una gran importancia, para evitar problemas posteriores y concentrarse en cuestiones más trascendentes. Hoy la ley lo permite.

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