Derecho del consumidor (Tercera nota)

Opinión 23 de febrero de 2017 Por Dr. Mario Dubois
Si bien los contratos por medios electrónicos se asemejan en lo sustancial a los celebrados en forma convencional, es importante tener en cuenta algunas características especiales que los diferencian.
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Foto Mario con epigrafe Como buen emprendedor, luego de que nuestro cliente se interiorizara de la legislación relativa al derecho del consumidor para poner en marcha su empresa, le surgió la idea de vender los productos que comercializa a través de internet y a raíz de ello nos envía un mail donde nos hace una serie de preguntas que vamos a desplegar en esta nota.


¿Es conveniente desarrollar un espacio de venta a través de internet?

Como muchas veces decimos, los abogados no tenemos autoridad para aconsejar sobre la conveniencia u oportunidad del negocio, solo nos podemos referir a su formato contractual, los derechos y obligaciones que surgen de la legislación y  la prevención de consecuencias jurídicas.

De todos modos, le acercamos un informe de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, donde se destaca el importantísimo crecimiento que tuvo esta forma de contratación, llegando a crecer en el año 2015 un 70,8 % con relación al año anterior. (http://www.cace.org.ar/novedades/el-comercio-electronico-crecio-un-70-en-el-pais-y-ya-son-mas-de-17-millones-los-argentinos-que-compran-por-internet/)

Es que el comercio electrónico tiene innumerables ventajas, como menor costo organizativo e impositivo y la posibilidad de ofertar durante las 24 horas del día y a individuos alejados del lugar de venta.

¿También en la venta por internet se aplica la legislación del consumidor?

Así es. En realidad sigue siendo una compraventa, aunque con características especiales, porque puede ser realizada por dos personas por medios electrónicos, sin estar en un lugar físico determinado y expresando su consentimiento con un simple click en ACEPTAR.

Lo mismo que si se tratara de una transacción convencional, en el comercio por internet el vendedor tiene la obligación de informar al consumidor en forma cierta, clara y detallada las características esenciales del producto que ofrece, así como las condiciones de su comercialización.

Todo lo que hemos expresado en nuestras dos notas anteriores relativas a garantía del producto, forma de realizar la oferta y publicidad, también tiene vigencia para las ventas por internet.

Cuando un contrato se realiza por internet, el vendedor tiene la obligación de informar al consumidor: el contenido mínimo del contrato; la facultad de revocar; todos los datos necesarios para el correcto empleo del medio elegido;  todos los datos necesarios para que quede en claro cuáles son los riesgos derivados del empleo del medio y quién asume esos riesgos.

¿De que riesgos estamos hablando?

Uno de los riesgos puede ser el hackeo de información por terceros obteniendo datos del comprador, aunque se pueden evitar mediante encriptación de la comunicación o por otros medios tecnológicos.

¿Qué es la facultad de revocar?

Esta es una característica especial de los contratos por internet, en los cuales, como el consumidor no ha tenido posibilidad de tener un contacto directo con el producto, ver sus características y utilidad hasta que le es entregado, tiene la facultad irrenunciable de dejar sin efecto la operación y reintegrar lo que compró. No es necesario que el consumidor exprese el motivo por el que se retracta de la oferta, simplemente tiene que notificar esta decisión al proveedor, por escrito o por los mismos medios electrónicos por lo que celebró el contrato. El plazo para retractarse es de diez días desde que el bien es entregado.

Ya nuestro cliente emprendedor tiene toda la información que necesita para organizar su negocio, y durante el desarrollo y crecimiento del mismo le surgirán dudas, interrogantes y consultas que, con todo gusto vamos a responder, porque la prevención en derecho, disminuye los riesgos de conflictos futuros y una buena consulta a tiempo es mucho menos costosa que un juicio.

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