Sin turistas ni egresados, Bariloche vive un otoño desconcertante

Regionales 05 de abril de 2020
Bariloche a causa del aislamiento social atraviesa un otoño casi irreal: calles desiertas, hoteles deshabitados, boliches mudos y la industria del chocolate paralizada.
bariloche centro

Bariloche es la capital del turismo estudiantil y uno de los centros de recreación más importantes del país, pero a causa del aislamiento social, preventivo y obligatorio para minimizar los contagios por coronavirus atraviesa un otoño casi irreal: calles desiertas, hoteles deshabitados, boliches mudos y la industria del chocolate paralizada.

"La población entendió el nivel de compromiso que tiene que tener y la cuarentena se respeta bastante", dice a Télam a través de un audio por Whatsapp el intendente de la ciudad Gustavo Gennuso.

"El tema turístico tiene una alta incidencia en la ciudad, no va a ser fácilmente recuperable, el turismo va a estar más rezagado y eso compromete mucho a la vida económica de Bariloche", señala Gennuso.

"Vivimos esa preocupación, estamos trabajando para desarrollar planes estratégicos que nos permitan minimizar todo esto, pero sabemos que va a ser muy grave", manifiesta el mandatario local.

Por su parte la senadora rionegrina Silvina García Larraburu a través de un mensaje que escribe y envía desde su celular dice que "son momentos muy difíciles, los rionegrinos, como cada argentino, están poniendo lo mejor de ellos", y destaca en su escrito el compromiso de los trabajadores de la salud.

Larraburu, resalta también el labor de técnicos y profesionales de Invap, el Instituto Balseiro y la Conea quienes también deben permanecer en cuarentena "si bien es dificultosa la tarea a distancia, me consta que se encuentran planificando y avanzando en los proyectos, en los aspectos que lo posibilita el teletrabajo".

Desde la Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche (Ateba), su presidente, Victor Alfaro, informa a Télam "que todo el sector estudiantil está tomando el tema con mucho respeto y cautela" y agrega que "como el operativo comienza normalmente a principios de julio, más cerca de esa fecha sabremos en qué escenario nos encontraremos".

El turismo de graduados es una gran fuente de ingresos para la ciudad. En sus mejores inviernos, en los años 90, llevaba a desembarcar en Bariloche a unos 180 mil turistas, aunque por la crisis de los últimos años los micros y aviones depositaron en 2019 unos 90 mil estudiantes.

Otro de los sectores más afectados por la crisis del coronavirus es la industria chocolatera, con locales cerrados, sin ventas y con un stock listo para Semana Santa, que si no se vende no puede ser reutilizado a futuro.

"Por el momento la situación es incierta y particularmente difícil", dice a Telam Luis Brogger, presidente de la Asociación de Chocolateros de Bariloche, un sector que sostiene dos mil puestos de trabajo cada año y elabora unas mil toneladas de chocolate.

En lo que respecta al parque Nacional Nahuel Huapi, fuentes de Parque Nacionales informan a esta agencia que "el Parque participa en tres Comisiones de Emergencias en Villa Traful, Villa la Angostura y San Carlos de Bariloche; en ellas coinciden a su vez diversas instituciones nacionales, provinciales y municipales, que asisten en conjunto a las comunidades desarrollando operativos en parajes, cubriendo las necesidades básicas, recorriendo, accesos, portales entre otros aspectos".

En cuanto a las actividades de montañismo en la zona, Martín Raffo, médico y jefe de la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche, en comunicación con Télam asegura que "lo que respecta a organización de eventos está todo parado, están pospuestas todas las fechas hasta nuevo aviso".

Raffo es también integrante de la Cámara de Turismo de la ciudad y en condiciones normales aprovecharía estos días de otoño andar en bicicleta por Bariloche, ya que considera que es momento ideal del año para hacerlo por el suelo mas húmedo, las lengas rojas y el entorno. Sin embargo, ahora respeta el aislamiento y responde por Whastapp desde la casa de su pareja, donde se construyó un circuito para entrenar en bici.

"El panorama es difícil para la temporada de invierno, el rumor, que por ahora hay que tomarlo como tal, de que no va a haber vacaciones de invierno cuando son las semanas las más fuertes para la industria turística, genera mucha preocupación", cierra Raffo desde su casa.

También está en su hogar Verónica Maiorano, trabajadora independiente y pobladora de Bariloche desde hace 20 años, que junto a su familia se encuentran auto aislados desde días antes al decreto del gobierno nacional.

"Mi hija de 16 años es insulinodependiente y su doctora aconsejó que nos quedáramos en casa", explica a Télam y manifesta: "Mi gran preocupación hoy como madre es la salud de mi familia".

"En la Patagonia muy pocas cosas nos sorprenden, hemos pasado por volcanes y lluvia de arena, cielos oscuros por meses, nevadas que nos despiertan en las mañanas o rocas que se desprenden y nos aíslan por meses de pueblos enteros... pero todos sabemos que aunque nos dejen sin agua o sin gas, estas son eventualidades", dice la pobladora.

Por eso, agrega: " Hoy lo que nos mata es la incertidumbre, nos llena de angustia, el no saber cuándo ni cómo termina esto".

Calles desiertas, hoteles deshabitados, boliches mudos y la industria del chocolate paralizada: los barilochenses están preocupados y angustiados ante la incertidumbre, pero confían en que estos tiempos difíciles también pasarán.

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