Francisco emprende la más compleja de sus seis visitas a la región

Internacionales 15 de enero de 2018
El Papa llega hoy a Chile, en un clima enrarecido por los ataques a parroquias y los escándalos de abusos por parte del clero; el jueves viajará a Perú
Papa Francisco 4

Saltaban a la vista ayer banderas chilenas y peruanas entre los 25.000 fieles que asistieron al mediodía a la tradicional cita del Angelus, en la Plaza San Pedro. Desde la ventana del Palacio Apostólico, Francisco saludó a la multitud y, como suele hacer siempre antes de cada gira, pidió ser "acompañado con la oración" en su viaje a Chile y Perú , que emprende hoy, una visita a todas luces compleja.

Será la sexta vez que el papa Francisco pise América Latina, después de haber ido a Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud (julio de 2013); a Ecuador, Bolivia y Paraguay (julio de 2015); Cuba (septiembre de 2015); México (febrero de 2016), y Colombia (septiembre de 2017).

El regreso a su continente, donde vive la mayoría de los católicos del mundo, estará marcado por un clima de indiferencia y alguna hostilidad, inéditos, en Chile, primera etapa de la gira. Allí, una serie de ataques a iglesias han enrarecido el clima de esta visita, también signada por el escándalo de abusos sexuales por partes del clero, que hundió en el desprestigio a la institución eclesiástica.

En Perú, adonde el Papa llegará el jueves en un ambiente más propicio, encontrará una de las peores crisis institucionales de los últimos tiempos. El expresidente Alberto Fujimori recibió hace unas semanas un cuestionado indulto de parte del actual mandatario, Pedro Pablo Kuczynski, que se salvó, así, de la destitución y avivó la tensión en el país.

"Creo que no será un viaje simple, pero será un viaje apasionante", dijo el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, que admitió que el Papa enfrentará varios desafíos en esta nueva gira por su continente. "Entre ellos, el primero es el desafío de la población indígena, de los indígenas, y aquí me refiero también al sínodo sobre la Amazonia, que ha sido convocado por el Papa para 2019, y el tema, por lo tanto, de cuál es el aporte de estas poblaciones en el seno de los países y las sociedades", explicó el segundo de Francisco en una entrevista con Vatican News, el nuevo portal del Vaticano. "Otro desafío es el de la corrupción, que impide el desarrollo e impide, también, superar la pobreza y la miseria", agregó.

Parolin, que estará entre los prelados que acompañarán al Papa en esta nueva maratón de siete días por seis ciudades de dos países, aludió así a cuestiones políticas que dominarán la agenda, que no podrá dejar de incluir también el tema de los abusos sexuales. En Chile aún no se ha aplacado la conmoción por el escándalo causado por Fernando Karadima, influyente sacerdote de una diócesis de elite de Santiago, al que se sumaron revelaciones de otros crímenes perpetrados por hermanos maristas en varios institutos del país.

Tampoco nunca fue digerida la designación de Juan Barros, prelado acusado de encubrir a Karadima, como obispo de la localidad de Osorno, y se esperan protestas por ello. En Perú, por otro lado, justo hace unos días el Papa decidió intervenir al grupo católico conservador Sodalicio de Vida Cristiana, cuyo fundador, Luis Fernando Figari, también ha sido acusado de abuso de menores.

Tanto en Chile, que fue visitado por Juan Pablo II en 1987, durante el régimen de Augusto Pinochet, como en Perú, también visitado por el papa polaco en 1985 y muy brevemente en 1988, Francisco encontrará países secularizados, donde en los últimos años se ha afianzado la democracia y ha habido avances económicos. Pero aún hay problemas y asignaturas pendientes, que van desde las desigualdades sociales y la existencia de instituciones frágiles hasta la corrupción, el narcotráfico, la trata de personas, la exclusión y la discriminación de indígenas.

Francisco, que en estos casi cinco años de pontificado ha intentado ser la voz de los sin voz, seguramente hablará en defensa de los derechos de los mapuches cuando visite Temuco, en el sur de Chile. Pero también exigirá el rechazo a cualquier forma de violencia.

Lo mismo hará cuando, el viernes próximo, se convierta en el primer pontífice que viaje al corazón del Amazonas, al pisar puerto Maldonado, capital de la biodiversidad del Perú y punto de salida hacia las reservas de esta zona, considerada el pulmón del mundo. Allí se reunirá con pueblos autóctonos, reiterará su llamado al cuidado de "nuestra casa común" y condenará la explotación injusta de la riqueza existente allí.

La Nación

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